(Fuentes de Ebro, 1855 - Zaragoza, 1933). La personalidad más importante que ha existido en la enseñanza de la jota y, con Demetrio Galán, el más preocupado por su investigación y exaltación. Supo adelantarse muchos años a lo que ahora se llama «investigación de campo», recorriendo los pueblos más pequeños para encontrar la variedad de estilos que la jota necesitaba hacia 1875. Hasta 37 tonadas diferentes llegó a recopilar, que interpretó a la guitarra acompañando a Ángel Sola (el Sarasate de la bandurria) para componer la integral del cancionero de Alvira. Sus intervenciones en Madrid, en el Palacio Real y en varias fiestas de exaltación de la jota elevaron a la misma a categorías insospechadas sólo diez años atrás. Su labor de búsqueda, la profunda erudición alcanzada fueron pálidas ante su apostólica tarea de enseñanza: discípulos suyos fueron Asunción Delmás, «la incomparable»; Francisco y Baldomero Delmás, Inocencia Sebastián (que llegó a cantar en una sola sesión, en 1908, diecisiete estilos diferentes aprendidos del maestro); el Niño Moreno de Andorra, Juanito Pardo, Pilar Munárriz, Ignacio Valenzuela, Blas Larrayad, la gran actriz María Guerrero y la ilustre soprano Regina Paccini, entre otros.